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Susana Giménez recuerda a su amigo asesinado
"Gustavo vivió 20 años para mi"
Como si fuera una macabra paradoja del destino, las coronas de flores se amontonaban sobre el féretro con los restos de quien durante veinte años se ocupó de confeccionar los arreglos florales para Susana Giménez. Mientras tanto, en la sala velatoria de la calle Basualdo al 200, en el barrio de Villa Luro, todo era tristeza y desolación, mientras terminaban de ultimar los detalles para transportar el cuerpo de Gustavo Daniel Lanzavecchia (38) hacia el Cementerio de Flores.
A las 11:10 de la soleada mañana del domingo, una gran cantidad de vecinos y curiosos eran testigos de cómo el cortejo emprendía el lento peregrinaje hacia la última morada de quien fuera en vida el ambientador y amigo personal de la diva. Cerca del mediodía, un nutrido grupo de familiares y amigos ingresó acompañando el cajón. Batiendo palmas, y al grito de: ¡Justicia, justicia!, su círculo íntimo le ofrendaba un último adiós a quien le dedicó la mitad de su vida a la actriz y conductora televisiva. Cuando por fin llegaron al nicho 3.099, tercera fila, se produjeron escenas desgarradoras.
Aferrados al ataúd, sus familiares más cercanos gritaban su dolor a través de frases tales como: “Es la última vez que te vemos” o “¿Por qué tenés que estar acá?”. Y ya en el momento que el sarcófago ingresó al nicho, el reclamo de justicia volvió a hacerse presente: “Asesinos, que los maten”, “Basta” o “No vamos a parar hasta hacer justicia”, retumbaron con fuerza en el interior del recinto. Con la tristeza todavía marcada en su rostro, Carlos Daniele, uno de sus cuñados, enfrentó los micrófonos a la salida del cementerio. “Lo conocí a los 6 años y lo llevé de luna de miel conmigo, así que para mí era como un hijo”, afirmó sobre la relación que lo unía a Gustavo. El marido de Sara, una de sus hermanas, aprovechó para agradecer a la DDI de San Justo, a la Policía, a la fiscal, y a la mujer que también lo adoptó como a su propio hijo. “Susana es una divina, lo quería muchísimo, quiero agradecerle por todas las cosas que hizo por él”, resaltó.
Muy a su pesar, Susana no pudo participar de la despedida de “Gustavo Damián”, como ella lo llamaba, ya que compromisos asumidos con antelación la obligaron a participar de la Fiesta del Sol, que tuvo lugar el último fin de semana en San Juan. Sin embargo, antes de emprender viaje rumbo a la provincia cuyana, “la Diva de los teléfonos” se refirió al asesinato de su amigo, horas después de conocida la noticia. En la puerta de su residencia de Barrio Parque, mostró toda su indignación, dolor e impotencia por la ola de inseguridad que, hoy por hoy, envuelve principalmente a la Capital y el Gran Buenos Aires.
“Acá tiene que haber leyes más fuertes, y el que mata tiene que morir. A mí no me importa lo que estoy diciendo, si hace mal o bien a mi imagen, un tipo que mata tiene que morir. Y hasta que no pongan eso, y hasta que los delincuentes no le tengan miedo a la cana, no le tienen miedo ni respeto, no vamos a parar con todo esto. No hay cárceles, no hay nada, estamos en un estado de indefensión espantoso –sentenció-. Creo que no podemos seguir siendo tan mansos, no podemos decir otro más, y otro más, qué horror, y no hacer nada. Porque creo que si no lo hace el Gobierno, lo tenemos que hacer nosotros. Termínenla con los derechos humanos y esas estupideces, por qué los derechos humanos no los tienen las víctimas, por qué los tienen los ladrones ¿ porque son menores?” –agregó-.
Más allá de que sus declaraciones despertaron polémica, y hasta recibieron una respuesta por parte del Gobierno, a través del ministro Aníbal Fernández, lo cierto es que la gran mayoría de la población adhirió al reclamo de la diva, y así lo hizo saber ella misma. “Me llamó todo el mundo para agradecer. Me decían que ellos no tenían un micrófono y sentían que yo hablé lo que piensa todo el país. Pero tampoco dije nada tan importante, lo que pasa que la gente no tiene el poder para hablar en todos lados”, subrayó al respecto.
La relación entre Lanzavecchia y Susana nació hace dos décadas, cuando él era simplemente un joven fan que le hacía llegar a la estrella cantidades de cartas demostrándole su admiración. “Lo conocí a través de las cartas que él me escribía, era un admirador, pero eran tan interesantes esas cartas que me escribía que dije:´A este chico lo tengo que conocer´” -recordó ella-. A partir de ahí se fue forjando un vínculo que traspasó lo estrictamente laboral. “Gustavo vivió veinte años para mí. Fue una de las personas más divinas que tuve a mi lado durante tantos años. Siempre me hacía el árbol de Navidad, los centros de mesa, me preparaba la comida, siempre quería que tuviera lo mejor. Era amor, bondad, no conocía la maldad, por eso le pasó esto”, resumió sobre la forma de ser de su colaborador, al tiempo que destacó el apego de Gustavo por sus seres queridos: “Mantenía a su familia, era un chico que vivía para su madre. Sus hermanas y sus sobrinas eran la pasión de su vida, y todos los animales que pudiera encontrar por la tierra él los cuidaba”.
La última vez que se habían visto personalmente fue durante la pasada Navidad, en Punta del Este, y el decorador tenía planeado visitarla esta semana. “Habló con mi mucama y le dijo esta semana la veo, porque todos los 29, que es mi aniversario (con su actual pareja, Jorge Rama), me mandaba flores”, contó y, en medio de su tristeza, se permitió una sonrisa al recordar la anécdota de cómo lo había rebautizado. “Yo me confundí el nombre, él se llamaba Gustavo Daniel y yo le dije Gustavo Damián. Recién el año pasado, después de veinte años, me dijo que no se llamaba así. Cuando le pregunté por qué no me había avisado, me respondió que porque le había dado suerte, y le había ido bien en su trabajo”.
Vale recordar que el lamentable suceso tuvo lugar el pasado viernes por la tarde, cuando tres personas aprovecharon la relación que una de ellas mantenía con la víctima para ingresar sin problemas a su domicilio de Charcas al 3300, en la localidad bonaerense de Lomas del Mirador. Con la presunta idea de que Lanzavecchia tenía guardada allí una importante suma de dinero, los autores del hecho lo maniataron de pies y manos en busca del botín y, al no encontrarlo, habrían tirado a la pileta al florista. Durante el trágico episodio también resultó herido el teniente primero Alejandro Alvarez Auer, quien conocía a Gustavo por haber trabajado como seguridad de Telefe, y había llegado hasta allí interesado en ver el Volkswagen Bora que el asistente de la diva tenía a la venta.
Si bien nada ni nadie le devolverá la vida de Gustavo a sus seres queridos, el único consuelo para su familia (cuyo representante legal es el doctor Miguel Angel Pierri) es que su pedido de justicia parece haber encontrado eco rápidamente. Es que en las últimas horas fueron detenidos Roberto (27) y Freddy (19), dos de los autores del crimen (el restante permanece prófugo), uno de los cuales ya confesó su autoría.
Luego de un fin de semana con sensaciones contrapuestas, donde pasó del dolor por la pérdida de su amigo al reconfortante baño de cariño que recibió durante su estadía en San Juan, finalmente, Susana llegó al Aeroparque metropolitano en un vuelo de la gobernación provincial, a las 16:00 del domingo. Desde allí su chofer la condujo hasta su domicilio particular, desde donde el viernes había salido a hablar movilizada por la congoja y la impotencia que le provocaba el hecho de no poder tener más a su lado a su querido “Gustavo Damián”. El mismo que a partir de ahora, desde algún lugar del Cielo, seguirá pendiente de sus necesidades como cada día desde hace veinte años, y al que, seguramente, volverá a sentir presente cuando sienta el perfume de cada flor.
Por: Mariano Del Priore
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