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Sofía Zámolo en la Isla de Caras
"Quiero casarme de blanco y tener cuatro hijos"
Lleva diez años de profesión y siente que el gran legado que le ha dejado toda esa década fue disfrutar de las oportunidades, adquirir la experiencia necesaria para madurar y tener la posibilidad de viajar por lugares cinematográficos. “Recorrí el mundo. En Inglaterra, conocí al príncipe Charles. Una anécdota divertida que el día de mañana les podré contar a mis nietos”, dice Sofía Zámolo (25) sentada frente al mar de Angra dos Reis. La entrevista se inicia y ella menciona que todo comenzó a los 7 años de edad, cuando su padre, Diether Zámolo —a quien Sofía perdió este verano, luego de una larga enfermedad—, la llevó a desfilar a un programa de Ante Garmaz, y que tanto él como su mamá, Cristina Guerrero (58), trabajaban de modelos cuando se conocieron.
“Mis viejos, por más que luego se divorciaron, me acompañaron en mi carrera y siempre conté con su apoyo, además del de mis hermanos, Diego (33) y Andrea (28)”, cuenta la modelo de Chekka Buenos Aires, quien asegura sobrellevar el duelo con la contención de familiares y la de su novio, Jorge Brito Jr. (29), director del Banco Macro. “Tuve un papá muy presente, que depositó mucha fe en mí. Haberlo perdido fue muy difícil, pero así es la ley de la vida, porque mientras unos vienen otros se van. Hoy guardo los mejores recuerdos de mi padre”, concluye.
Rememorar el pasado la hace sonreír. “Mamá dejó de trabajar enseguida porque a mi padre no le gustaba que se expusiera. Ella es muy linda y, también, mi viejo tenía una facha bárbara. A los 11 años desfilé para Roberto Giordano. Después, a los15, me convertí en modelo profesional”, agrega Sofía al detallar una carrera que, en 2008, cruzó la frontera de las pasarelas para incursionar en la pista de “Bailando por un sueño”.
—Luego de su paso por ShowMatch ¿le ofrecieron trabajar desempeñando el papel de vedette?
—Ser vedette es algo muy divertido, pero no me veo con plumas. Sí me siento muy cómoda en la conducción. Ahora, a partir de marzo, voy a grabar un programa de entrevistas por la señal Magazine, que irá los sábados por la tarde. El ciclo se llama “Zámolo & Tea”, y la consigna será charlar con los invitados mientras tomamos té. Estoy entusiasmada con la propuesta, y el desafío de entrevistar a distintas personalidades del mundo artístico, la moda y la televisión me apasiona.
—¿Cómo avanza su noviazgo con Jorge Brito Jr.?
— Muy bien, ya llevamos más de un año de relación.
—¿Qué cosas tienen en común?
—Somos muy tranquilos, sanos, prácticamente no salimos de noche y compartimos valores tradicionales. Ambos queremos formar una familia y dedicarnos de pleno a ella, porque es lo primero que hay que proteger y priorizar. Viajar en familia, por ejemplo, pastas en la casa de un amigo o asados con la gente querida, son nuestros planes preferidos.
—¿Ya conviven?
—Sí, ya hemos dado ese paso. Pero una vez por semana siempre me quedo a dormir en la casa de mi familia, para disfrutar de la comida de mi mamá, y de todo lo que comporta ese afecto.
—¿Siente que es el gran amor de su vida?
—Lleva mucho tiempo conocer a la otra persona, y está bien no ir con prisa. El día que nos conocimos teníamos mil cosas en común. Ahora hay que probar la convivencia que no es fácil y conlleva todo un proceso de adaptación, porque cada uno trae sus propias manías.
—¿Ya le propusieron matrimonio?
—¡Ay, no! (risas). Por ahora disfrutamos de la relación de novios. El día que me case quiero hacerlo para toda la vida y para formar una familia. Mi sueño es casarme de blanco y tener hijos, si fuera por mí, diez niños. Aunque cuatro puede ser un lindo número.
—¿O es de la mujeres que prefieren tener un hijo antes del matrimonio?
—Siempre fui muy “Susanita” en ese aspecto. Me gusta ser una mujer que guarda lo tradicional. Casarme y que luego lleguen los bebés. Sueño con entrar en la catedral de San Isidro, mi barrio de toda la vida.
—¿Pero siente deseos de casarse con su novio?
—Hoy prefiero esperar, porque llevamos poco tiempo. Quiero disfrutar cada etapa, extrañarnos, ir paso a paso. Pero claro que me gustaría casarme con él. Nos conocimos en un momento de madurez y coincidimos en sentar cabeza y tener algo serio. Desde el primer momento que nos miramos sentimos que éramos el uno para el otro, y que habíamos encontrado a la persona para un proyecto de vida.
—Entonces, ¿se viene una boda en este 2009?
—Nos profesamos un amor inmenso, y si todo sigue así me encantaría llegar al casamiento en 2009 o 2010, un número que también me gusta mucho.
AUTOR: Karina López
FOTOS: C. WELCOMME Y K. FORTUNATO/ PERFIL
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